-¡Aaaag, no aguanto más este calor, es horrible! - Normalmente en Londres hace frío, pero hoy tenía un tremendo calor encima.
-Normal. ¿Qué esperabas? ¿que después de esta persecución ibas a seguir tan fresca?- Zayn sonrió victoriosamente, como si la frase que acababa de pronunciar hubiera sido una magnifica contestación...cosa que no era...
-Oh, Zayn, eres odioso - negué con la cabeza mientras reía - venga, ahora devuelveme mi diario.
-JAMÁS! - Hizo amago de abrirlo, pero yo me lancé contra él y lo que hace 5 minutos sucedió, volvió a empezar.
Ahí estaba yo, corriendo detrás suya para que me devolviera mi diario. Demonios, ¿cuando se me ocurrió a mi la idea de tener uno? Tampoco ponía nada interesante, excepto insultos hacia las arpías egocéntricas de mi clase.
-Oh, hermanito, venga, no encontrarás nada ahí dentro...- otro de mis intentos nulos, que esta vez funcionó.
-Vale- me repondió parando y entregandome el pequeño cuaderno azul, en el que en el centro ponía: Diario, con grandes letras blancas, y ' no lo toques, puede explotar' escrito en rotulador por mí.
-¿Así? ¿sin más? juro que nunca te entenderé- le reproché, arrancandole el diario de sus manos.
-Deja esas estúpideces de escribir ahí y sal con tus amigas a emborracharte o algo.
-Primero, soy menor, tengo 17 años, no puedo beber...-antes de que pudiera seguir, Zayn me interrumpió.
-Oh venga Amy, todas las chicas de tu edad han bebido alguna vez! incluso yo, cuando tenía tu edad, también bebía.
-¡Por que tú eras el popular del instituto!¡tú tenías amigos con los que quedar! No hables como si fuera hace mucho tiempo, porque tan solo tienes 2 años más.
Me irritaba hablar con mi hermano de la vida social que no tenía. No es por nada, es que ninguna de esas niñatas superficiales me caía bien. No las aguantaba.
-Oh, venga, habrá alguien en todo el instituto que te caía bien, o con la que trates. No puede ser que todos te caigan mal.
-Tú no los conoces, son odiosos!
-¿cómo yo o más?- me dijo, riendo.
-Peores, y eso ya es decir- dije, riendo yo también.
-Dios, eres un caso. Anda vamos, que te toca otro día de infierno.
Bufé. La triste realidad. Fui a mi habitación y me vestí, ya que estaba en pijama. Me puse un jersey de manga larga, aún estábamos en invierno. Unos vaqueros largos y mis vans. Cogí la mochila dispuesta a ir al instituto, aunque con la persecución de Zayn, lo único que quería era tirarme de nuevo a mi cama. En eso si que nos parecíamos.
Me dejó en la puerta y se fue. Yo caminé lentamente hacia mi clase. Era mi último año de estudios. Todos tenían allí los 18 años, yo era de las pocas que aún tenía 17. Es lo que tiene nacer en diciembre, supongo. Entré a mi aula y me senté en mi asiento. Segunda fila pegada a la ventana. Entró la profesora de matemáticas.
-Oh mundo cruel, ¿qué te he hecho yo para merecer esto? - murmuré por lo bajo. No tardé en escuchar unas risillas a mi lado. Me giré y vi una cara que nunca antes había visto. -¿De qué te ries? - me puse a la defensiva, es lo que suelo hacer cuando se rien de mi y eso...
-Esto..perdona, es que me hizo gracia. No sé, podía haberte escuchado ¿no crees? - me dijo, sonriendo. Parecía majo. MILAGRO. La primera persona 'maja' que conozco allí dentro.
-¿Esa? está mas empanada que mi abuela pepa durmiendo- dije, aunque creo que me pasé con el volumen, porque la profesora se giró hacia mi.
-Perdone señorita Brooks, ¿decía algo? - me retó con su voz chillona y desesperante.
-¿yo? por nada del mundo interrumpiría su interesantísima clase. No sé como puede pensar eso de mí- me hice la indignada y miré al chicoo, que reía intentando ocultar su rostro.
Después de la eterna hora, por fin acabó la clase.
-Debo admitir que no ha estado mal. ¿sueles vacilarle así a todos los profesores? - me preguntó.
-mmm no, solo a esta, es que me cae mal.- me quedé pensando.
-¿En qué piensas?
-En que aún no sé tu nombre, y llevamos una hora juntos en la misma clase... - respondí.
-Ah, es verdad! Soy Liam, Liam Payne, encantado- dijo tendiéndome la mano.
-Amy brooks a su disposición- dije devolviendole el apretón de manos.
Nos pasamos la mañana charlando en las clases, cosa que yo no solía hacer. Nos llamaron la atención un par de veces, pero no nos dieron mucha importancia. Me dijo que acababa de llegar a Londres. Venía de un pueblo llamado Wolverhampton. Era realmente simpático. Cuando acabaron las clases, nos dirijimos juntos a la puerta. Hoy me tocaba ir andando a casa, ya que Zayn tenía que ir a unos asuntos de no se qué.
-¿Te acompaño a casa? - me preguntó Liam.
-Pero si no sabes donde vivo, puedo estar a 2 horas de mi casa, o de la tuya.
-Da igual, así averiguo donde vives- yo reí, que chico.
-Vale, está bien.
Él sonrió y empezamos a caminar. después de 10 minutos andando sin parar de hablar, fui yo la que me atreví a preguntar.
-Oye, ¿y como es que te has mudado aqui?
-Bueno...pues... Vine a vivir con mis tios- hizo una sonrisa forzada que se esfumó.
-Oh, vaya ¿y eso? - a veces puedo ser muy cabezota.
-Mis...Mis padres tuvieron un accidente y bueno, murieron. Ellos son los más indicados para acogerme...- tomó aire.
-Oh vaya, cuanto lo siento. Debes sentirte fatal, te entiendo.
-No, no me entiendes, es imposible saber lo que es algo así.
-No, si que lo sé, a mi me pasó más o menos lo mismo. Mientras mi hermano y yo estábamos en clases, entraron en mi casa y alguien asesinó a mis padres... el mismo día que mi hermano cumplía 18 años. Fue hace un año y aún lo siento. Pero no dudó en pedir mi custodia, algo que me hace sentir infinita gratitud hacia él- paré de andar y le miré a los ojos- te digo que te entiendo.
Por primera vez me fije en su físico. Vale, era realmente guapo y no estaba nada mal.
-Vaya, lo siento...yo.... lo siento- volvió a decir.
-Bah, no te preocupes, no lo sabías.- le sonreí. - Bueno, esa es mi calle, yo me despido ya.
-No te despidas tan rápido, esa también es mi calle.
-¿what? ¿desde cuando lo sabes?- él rió.
-Te vi salir esta mañana con tu hermano.
-Malvado- dije llegando a la puerta de mi casa. - ¿entonces tu eres el nuevo vecino del que tanto me ha avisado Zayn?
-Supongo, ¿hay más vecinos nuevos?
-no..
-Pues entonces si soy yo- reímos. -Bueno...esto... adiós- me dijo girandose ¿nervioso? ¿viene todo el camino hablando sin parara y va y se pone nervioso al despedirse? dios santo..
-Oye, ¿ni un abrazo o 2 besos? ¿que clase de caballero estás hecho?- esté se giró divertido.
-Oh, perdone señorita, que no sabía que necesitara tanto de mis servicios- dijo riendo como un tonto.
-JA-JA pues ala, ya no quiero tu abrazo.
-¿segura?
-no, ven aqui- le dije cogiéndole y abrazandole. - hasta mañana entonces.
-Claro, adiós. - dijo llendose a su casa. Entré rápido en casa. Si, por fin Amy Brooks había hecho un amigo.
Oh, gracias! ♥
ResponderEliminar