Estaba feliz, había hecho un nuevo amigo. Supongo que Zayn
lo notó al verme esa mañana.
-¿Cómo que estás sonriendo?
-¿acaso está prohibido o algo? – le reproché a Zayn.
-No, pero como siempre traes una cara de amargada que lo
flipas, pues es raro- amor fraternal, si señor.
-Yo también te quiero. Por cierto, he hecho un amigo, puedes
sentirte orgulloso- él tan solo soltó una carcajada.
-Pues tu amigo te está esperando fuera, me ha dicho que hoy
te lleva él.
-¿Eh? ¿Qué? – me asomé a la puerta y le vi esperando. No me vio,
mejor. Me vestí rápidamente y cogí la mochila.
-¡Hola Amy! – me saludó al verme. Me dio un abrazo y para mi
extremo asombro, un beso en la mejilla.
-Hola Liam! ¿Cómo es que hoy me llevas tú?
-Pues porque me apetecía- reímos.
-Ya ya, tu lo que querías es restregarme que tu puedes
conducir y yo no- le dije haciendo un falso puchero y subiendo a su coche a la vez que entraba él.
-Si, eso también- dijo riendo.
-Ehh!
Le dí un pequeño golpe en el hombro.
-Auu bruta! – dijo tocándose donde le había dado.
-¡si no fue nada! ¡Estás hecho un flojo! – sonreí
burlonamente y le saqué la lengua.
-¿yo? ¿Un flojo? JAJAJAJA morirás entre terribles
sufrimientos. – empezó a hacerme cosquillas, pero a los pocos segundos paró y arrancó el coche- si seguimos así, llegaremos tarde- me dijo sonriendo.
-Eres malvado- le respondí riendo aún. Soy muy débil ante
las cosquillas.
Llegamos en menos de 3 minutos a nuestro infierno. Me
preparé para lo que sería un día
extremadamente aburrido. Cuando las clases acabaron, Liam me invitó a
comer por ahí.
-Muy caballeroso estás tú- le dije con una mirada sospechosa.
-Es que a las chicas guapas hay que tratarlas bien.
-Menudo mentiroso estás hecho- dije riéndome.
-Tonta
Me pasó el brazo por encima de los hombros. Le conocí ayer y
ya parecía como si le conociera de toda la vida, no estaba nerviosa ni tensa,
nunca fui de las que se ponen nerviosa con los chicos. Al final acabamos yendo
a un McDonald’s. VIVA. Supongo que con todo el dinero que se gana aquí, es lo
más lujoso que podía darme.
-Siento no llevarte a un sitio mejor, pero ya sabes, si no
trabajas, no te pagan- reímos.
-No te preocupes, ni que fuera una cita o algo así- reímos
ante esa idea, la cual descartamos al segundo los dos.
Cuando acabamos de comer, fuimos a dar un paseo y
aprovechamos para hablar sobre nosotros. Acabamos conociéndonos casi a la
perfección, pero había un tema que ninguno de lo 2 tocaba. Nuestros padres. Ya
eran casi las 7. No era tarde, pero en Londres oscurece pronto. Nos pusimos de
acuerdo en volver a casa y así lo hicimos. Me bajé de su coche e igual hizo él.
Le dí el ya rutinario abrazo de despedida.
-Oye, ¿quieres pasar? Mi hermano no está en casa.
-Claro, entremos- dijo, sosteniéndome la puerta que
anteriormente había abierto.
-ZAAAAAAAAAAAAAYN- grité para asegurarme que no estaba. –
vale, no está- reímos.
Lo primero que Liam hizo fue tumbarse en mi sofá. Menudo
vago. Después dio palmaditas en él para que me tumbara a su lado. Yo enarqué
una ceja mirándole sospechosamente.
-Oh vamos, no te haré nada. A menos que quieras tumbarte en
el suelo, ya que es tu casa y estás en tus libres derechos.
-Tentadora oferta la del suelo, pero está demasiado duro y
frío, así que me tumbaré contigo. Dicho y hecho. Allí estábamos los 2, tumbados
en el sofá de mi casa, mirándonos sin decir nada. Yo hundí la cabeza en su pecho
y respiré profundamente su olor a colonia. Me gustaba esa sensación. Cerré los ojos y a los pocos minutos, me quedé dormida.
Noté como alguien o algo me elevaba, subíamos escaleras. No
abrí los ojos, estaba demasiado cansada. Me volvieron a dejar en algo blandito.
Sentí contacto en mi frente.
-Duerme pequeña- escuché un susurro, pero no distinguí bien
la voz. Volví a caer en un profundo sueño.
Al despertarme, estaba de buen humor, no sé por qué. Quizás
era porque era sábado. Quizás hoy me esperaba algo grande. No, nunca pasa nada
en esta ciudad, es poco interesante…y si pasa algo, es malo.
Desayuné 2 enormes tostadas con nutella. Ñam, me encantaban.
Después de engullirlas, fui a darme un baño. Me vestí.
Me asomé por la ventana de mi habitación, que estaba en un
lateral de la casa. Descubrí que desde ella se ve directamente la habitación de
Liam. Parece que él tambén se dio cuenta, porque noté como me saludaba. Le
correspondí el saludo con un sonrisa. Abrí la ventana y me apoyé en el marco.
Él me imitó.
-Buenos días dormilona- me devolvió la sonrisa.
-Hum, siento haberme quedado dormida sobre ti ayer, estaba
molida.
-No te preocupes, te llevé a tu habitación y me fui. – un
escalofrio recorrió mi cuerpo al pensar que fue él quien me besó la frente.
Oh venga Amy, ¿ahora te vas a ruborizar por un simple besito en la frente? No pasó nada cuando te lo dio en la mejilla, no tienes que pensar
mal ahora. ¿no?
-Pues muchas gracias- Las ventanas estaban realmente cerca,
casi estaban unidas. No nos costaba hablar para nada, era como hablar uno en frente de otro. – ESPERA! Esta mañana
estaba en pijama ¿me cambiaste tu?
-Aaaah, menos mal - reímos. - Oye, es sábado, normalmente no hago nada, pero hoy tengo ganas de ir a dar una vuelta ¿te apuntas?
-Claro! ¿a qué hora?
-En cuanto desayune- reí.
-Esta bien, toca al timbre ¿vale?- asentí como una niña buena y bajé las escaleras. Salí a la calle y toqué el timbre de la casa de Liam.
Me abrió y se me quedó mirando.
-Una de dos. O comes super rápido, o ya habías desayunado. Creo que me decanto por la segunda- yo reí.- Pues ahora te esperas, que tengo que desayunar yo.
-¿y me vas a dejar en la calle?
-No mujer, pasa pasa- le seguí
-Ala, me gusta tu casa. - solté una carcajada, su casa era exactamente igual que la mia.
-Que graciosilla
-Lo sé- me dió una torta en el hombro. Yo, como siempre, dramaticé la situación y me tiré al suelo. -un poco más y me partes el brazo, cacho bestia!
-Eres una exagerada- dijo riendo.
-Ya- me levanté del suelo y le seguí hacia su cocina.
Vi como sacaba 2 rebanadas de pan y un bote de nutella. Empece a reirme como una loca. Me miró interrogante.
-Creo que tenemos algo en común jajajajaja- me paré de reir un segundo, y volví a reir de nuevo- yo he desayunado lo mismo- Él sonrió y negó con la cabeza.
-Oh dios, eres un caso- ¿what? ¿había hecho una conspiración con mi hermano? él me dijo lo mismo -.-
Tardó nada en comerselas y se giró hacía mí. Tenía los labios llenos de nutella. Yo reí.
-¿Te ries? ven aqui. - empezó a perseguirme por toda la casa hasta que me atrapó. Me plantó los labios en mi mejilla dejandome una marca de chocolate. Me miré a un espejo y sonreí. Liam estaba detrás de mi riendo. Me dí media vuelta y me quedé mirandole. Le abracé y le restregué la cara por su camiseta.
-Ala, ya estoy limpia.
-Pues ahora me tengo que cambiar la camiseta- bufó.
Fue andando camino a la escalera. Después de 10 minutos bajó sin camiseta y con 2 perchas en la mano.
Me quedé embobada mirandole, estaba definido.
-¿Cual te gusta más?- dijo mostrandome las 2 camisetas.
-Eeeeeh, la de la derecha- dije al azar. aparté la mirada y miré al suelo. oh dios amy, ¿que te está pasando?
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Hola cielos >.< Lo escribí rápido porque a cierta persona se le acababa la batería, no quiero dar nombres (Alicia) XDDDD ejem ejem, espero que os guste JAJAJAJA


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